Mostrando entradas con la etiqueta pedagogía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pedagogía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de noviembre de 2013

"Yo no cobro para cuidar niños" gritaba la maestra a sus alumnos....

Víctor Tomás Pérez Almeida, opinión.

Éso es lo que le grita una profesora a mi sobrina. "Yo no cobro para cuidar niños".

Una niña de 10 años que ha perdido la ilusión por estudiar, que no quiere leer. Resulta curioso, ya que la misma niña, hace 4 años, tenía un libro de cuentos sobre brujas escondido en su mesa de noche. Esa misma niña, que no quiere leer, pedía a su madre que le diese tareas fuera del horario escolar, porque quería aprender a leer, quería leer su libro y no podía esperar a que la enseñaran en clase.

¿Curioso, no? una niña a la que siempre se le ha tenido que tratar como si fuese una adulta, te hace preguntas que te dejan en fuera de juego, impropias para su edad.

La niña estudia en el CEIP Roque Aguayro, un centro con muy buenas referencias, situado en el municipio de Agüimes. Sorprende encontrar en el siglo XXI, profesores que empleen una metodología didáctica propia de otros tiempos.

 Yo tengo edad para estar peinando canas, recuerdo perfectamente a mi profesora de preescolar, acojonando a toda una clase de niños de 5  añitos, con los lloros procedentes de la clase de primero. Oíamos como su profesor pegaba a los de 6, y nos decía: "prepárense para el año que viene". Afortunadamente, no nos llegó a dar clase, lo despidieron. Pero la susodicha se encargó de poner a más de uno en fila para recibir su merecido, con su regla bien gordita que tenía guardada. Eran tiempos de "la letra con sangre entra". Veo que se ha pasado del castigo físico al psícológico. No sabría decir cuál de los dos es peor.

Actualmente estoy estudiando pedagogía, de hecho este blog nació de un trabajo para la asignatura de tecnología de la educación. En su momento, tuve que hacer un ejercicio consistente en elaborar una reforma del sistema educativo para la asignatura de teoría de la educación. Uno de los apartados a reformar era el de la evaluación del profesorado.

Partiendo del modelo finlandés de educación, donde para ser profesor tienes que superar unas pruebas casi tan fuertes como las que se somenten los médicos;considero que  tendríamos que modificarlas para que sólo accedan los mejores, los que tienen vocación, los que se preocupan por educar y educarse. Hay que tener en cuenta que están jugando con la vida de un pequeño, con su futuro. Pero también están jugando con el futuro del país, con su prosperidad, con los futuros profesionales , con posibles premios Nobel, no se sabe......

Recuerdo la anécdota de un profesor universitario que aconsejó a un alumno que se dedicase a otra cosa, que la física no era lo suyo. Afortunadamente el alumno no le hizo caso y terminó elaborando la teoría de la relatividad. Saben perfectamente a quién me estoy refiriendo.

Soy partidario de una evaluación periódica del profesorado, una avaluación ralizada por todos los sectores que intervienen en la educación: el alumno (si tiene capacidad y madurez para ello), sus padres, la Concejalía (representada pos el departamento de Servicios Sociales, y por supuesto la Consejería de Educación. Una evaluación donde cada "nota" tuviese una ponderación en el resultado final. Un resultado del que dependiesen ingresos y destino del docente. Con ello evitaríamos sufrir las nefastas consecuencias de un profesor/funcionario/acomodado que no hace bien su trabajo y que está evitando que un educador vocacional ocupe su plaza.

Ayer tuve la suerte de asistir a la presentación del libro "Enseñar a los hijos a convivir" realizada en la ULPGC . Asistieron docentes y educadores de centros de menores. No se si entre los asistentes se encontraba la profesora de la que estoy hablando, pero le recomendaría la lectura del mismo. Un libro eminentemente práctico escrito por Juani Mesa Expósito y Manuel Segura, para que aplique sus contenidos lo antes posible.

Esta señora me ha recordado otro libro titulado "El currículum oculto". Ha conseguido enseñar a una niña, con ganas de aprender fuera del aula, una niña muy perfeccionista, una niña emprendedora, lo que significa la desesperanza aprendida, a la tierna edad de 10 años. Felicidades.

Como dije antes, tenemos a una eminencia que grita "Yo no cobro para cuidar niños". Algo huele a podrido en el CEIP Roque Agüayro, espero que esa manzana podrida no termine corrompiendo a las tiernas manzanitas que tiene a su cargo.









viernes, 17 de febrero de 2012

Sociedad del DESconocimiento



Esta semana he estado bastante ocupado preparando el examen de Sociedad del conocimiento. Tecnología y Educación, que realicé el pasado martes. Para su preparación tuve que estudiarme el libro titulado “Nuevos alfabetismos”, donde se trataba, principalmente, el uso de las nuevas tecnologías en la educación formal.

Hoy en día los profesores, se están encontrando con un gran competidor, y muchos no están a su altura; el PC, el portátil, el móvil inteligente; todos ellos utilizados por sus alumnos para aprender, de una manera mucho más divertida, e interconectados entre ellos. Aprenden, de paso, las competencias necesarias para desenvolverse en el mundo actual (son flexibles, tienen una gran capacidad de trabajo en equipo, son autosuficientes, son solidarios…)  y así un sinfín de habilidades que van a permitir que triunfen en la vida.

Lo más interesante del tema, es que son los más pequeños,  los que mejor se adaptan a esta circunstancia. Hablando con alguna madre, me ha llegado a comentar que sus hijos le piden en casa ejercicios para hacer en el ordenador, se los buscan al principio y luego ellos mismos se encargan de localizar lo que necesitan. Estamos en la sociedad de la información, ésta se encuentra disponible, ahora lo que se necesita es tener una capacidad de análisis y de crítica, para saber separar el grano de la paja, lo que es verídico de lo que no, lo que tiene una base sólida y está bien documentado de lo que es simple infobasura.

Y lo más preocupante de todo, es que luego vuelven al aula, y se encuentran con un maestro aburrido, que les explica de manera insufrible, cosas que ya han visto en casa desde hace tiempo. Esta situación la describió muy bien Punset, en su programa redes para la ciencia, titulado. “no me molestes mamá que estoy aprendiendo”, donde se trató del aprendizaje por parte de las nuevas generaciones, en un entorno virtual y por medio de juegos; que al final lo que hacen es habilitar a los chavales para que se desenvuelvan, solos o en equipo, en la vida.

Pero después de prepararme el examen, de llegar a la conclusión anteriormente expuesta, voy a la biblioteca de Cruce de Arinaga, una biblioteca que tiene un entorno propicio para el estudio y con funcionarios que facilitan mucho el uso de sus servicios. Una biblioteca plagada de gente joven, principalmente universitarios, una biblioteca que te permite conectar tu portátil a la red WIFI, una biblioteca con cuatro PCs a la disposición de sus usuarios; uno de los cuales voy a utilizar, ya que estoy relajado después de la terminación de los exámenes, u cuando voy a entrar en mi Twitter para dejar guardado un artículo interesante, sobre recursos humanos, en mis favoritos; práctica habitual en mi caso. Me encuentro con un CONTROL PARENTAL.

¡Hay que joderse! A mis cuarentaytantos, empezando a peinar canas y me ponen un CONTROL PARENTAL.          Me dejan un coche prestado, pero le quitan las ruedas por si hago un mal uso de él y me estrello, o me multan, o le doy un golpe, o……., o……. o……….,¡por que puedo hacer un uso indebido de él!.

Éste fue otro de los temas que entró en el examen, ¿se debe o no se debe limitar el uso de las tecnologías dentro de un aula?. Yo entiendo que estamos en un país donde hay libertad de pensamiento, donde se fomenta la innovación, donde hay libertad de elección y un sinfín más de libertades; y de repente me castran el PC. Eso es propio de países como China, Cuba, Corea del Norte, Irán (país que rima con talibán).

A LO LARGO DE LOS SIGLOS, LOS INNOVADORES NO HAN SIDO BIEN RECIBIDOS, AL MENOS AL PRINCIPIO.



¿Se extraña esa época en la que el conocimiento tenía que luchar para desarrollarse, y dejó bajas en el camino como la de Aristóteles y su cicuta, la de Servet y su quema en la hoguera por descubrir la circulación sanguínea. ¿Tendremos que volver a pasar tribunales donde de tenga que decir por lo bajo “e per si mueve”?.

HOY EN DÍA EL CONOCIMIENTO ESTÁ AL ALCANCE DE TODOS, Y NOSOTROS, DE MANERA INDIVIDUAL, TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE CONSTRUIRNOS EL NUESTRO PROPIO, POR MEDIO DEL ESTUDIO Y DEL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO BASADO EN SU INTERIORIZACIÓN CON LA AYUDA DE NUESTRAS EXPERIENCIAS ANTERIORES.

Entiendo que limitar el uso de las nuevas tecnologías, al ciudadano, y en concreto el uso de las redes sociales en una biblioteca pública, hace que se encuentre limitado y con falta de competitividad para encontrar un puesto de trabajo, por ejemplo.

No es que lo diga yo, lo dicen los expertos en la materia, y les voy a dejar un par de ejemplos.






Estamos en una situación crítica, una situación que ronda el 32% de paro en la Mancomunidad del Sureste de Gran Canaria; una situación en la que no nos podemos permitir el limitar las posibilidades que pueda brindar una institución pública, a sus ciudadanos en situación de desempleo; para que vuelvan a encontrar trabajo, sentirse realizados como personas, útiles y creadores de riqueza, tanto para sus familias como para la sociedad en general.

Pero si limitamos el uso de servicios públicos, que pueden ser utilizados por ciudadanos con pocos recursos económicos, algunos en situación de exclusión social o próximas a ella, para que puedan desarrollar su marca personal en Internet y tener un escaparate gratuito dirigido a los posibles empleadores, gracias al uso de las redes sociales; FLACO FAVOR LES ESTAMOS HACIENDO.

Creo entender que la misión de todo gobernante es la de conseguir ciudadanos que vivan felices, en paz y en un entorno de seguridad, tanto física como económica; espero que este corto les pueda servir de ayuda para la reflexión. http://vimeo.com/9330175

Pero que sabré yo, si sólo soy un simple estudiante de pedagogía.