Por la Dra. Kotliarenko.
RESILIENCIA (Reflexión)
La resiliencia
concebida desde el punto de vista de vista psico-social dice relación
con una concepción del mundo en general pero muy en especial del hombre y
su naturaleza. Esta concepción esta íntimamente ligada a la
posibilidad, al potencial, a la esperanza, a la creencia de que la
persona, si el ambiente le ofrece oportunidades, puede desenvolver un
potencial que esta presente desde la concepción. Sin embargo, este
potencial, esta posibilidad solo se manifiesta o hace presente cuando es
gatillado, despertada por los estímulos del ambiente a la vez que por
el amor, el cariño, la contención y el apoyo.
Interesante
resulta destacar que la posibilidad de despertar este potencial está
ligada y asociada al amor, la atención, el cariño que los niños y niñas
reciben o no reciben desde su ambiente externo, el que inicialmente esta
constituido esencialmente por la madre biológica y quienes constituyan
su red de apoyo. Este potencial se desarrolla desde la gestación en
adelante y esta presente durante todo el ciclo vital como han señalado
neurocientistas como Jensen, (2006). Llama la atención que el mecanismo
protector básico o fundamental para que despierte la posibilidad del
patrón de comportamiento resiliente, lo constituye el contar con un amor
que algunos han denominado "incondicional", es decir de la aceptación
de un otro tal cual éste es. Y será esta relación de amor la que
despierte nuestra neurofisiología. Son estos los mecanismos que harán
circular por nuestro organismo, el sistema endocrino y las hormonas
respectivas, nos ofrecen la posibilidad real de sentir emociones como la
alegría, la energía o bien la pena, el estrés y el dolor. En algunos
casos -por ejemplo la oxitocina - permitirá, agilizará, preparará el
cuerpo de la madre para que el nacimiento de su hijo o hija fluya
preparándola además para cogerlo y brindarle un primer indispensable
contacto, una primera interacción. Y desde allí, un amor incondicional.
Es desde allí como Froma Walsh (2010) señala, que el "corazón y el alma
de la resiliencia lo constituyen un sistema de creencias" a través de
las cuales las crisis y los desafíos cobran sentido. La esperanza y la
fe los acogen y transforman, sin rechazar, elaborándolos para luego
dejarlos convertidos y ubicados en nuestro cerebro como una marca, una
señal de que hubo dolor.
Las experiencias dolorosas que se
van acumulando para constituir entonces lo que Cyrulnik (2007)
describe/define como "la biología del dolor". Será sólo ese dolor el que
nos permita -a través de mecanismos que crecen junto a la
auto-confianza posibilitada por el amor - crecer en adversidad, creyendo
a través de esta experiencia que la realización deseable/esperable es
posible. Será la mirada positiva frente al dolor, motivada por la
esperanza y la fe, la que hará posible avanzar, crecer y desarrollarse
más plenamente de acuerdo a las metas que cada ser humano fija para sí
mismo. Una de las características centrales de quienes muestran un
patrón de comportamiento resiliente será la empatía, es decir la
posibilidad que existe de que dos seres humanos puedan anticipar la
emoción de otro que esta frente a sí. La posibilidad de tener empatía
radica en la relación que tiene el niño o niña tempranamente con una
figura que le resulta significativa; (Jensen, 2006) la que se ha llamado
"capacidad de mentalización". Las relaciones o interacciones humanas
radican en la capacidad de empatía. La capacidad de empatizar hace que
el otro me importe, que lo sienta y pueda unirme a él en sus diferentes
momentos frente a distintas circunstancias. Cada persona presenta
patrones resilientes en diferentes momentos en la vida y reaccionara
distinto enfrentado a los mismos estímulos sean estos positivos o
negativos. Pasara la manifestación del patrón de comportamiento
resiliente por un gran "cedazo" en el cual estarán representados los
grupos sociales, culturales, rangos etáreos, los acontecimientos
traumáticos de la naturaleza. Es así como a través de este cedazo
quedaran los estímulos ambientales convertidos transformados, acorde a
la realidad que cada una de éstas variables nos ofrezca. La resiliencia
esta íntimamente ligada a una mejor calidad de vida, a aceptar la
igualdad y la diferencia que las personas presentan entre sí, sin
embargo al aceptar la posibilidad de un despertar acorde a las
oportunidades que el proceso vital nos brinda, respetando las
diferencias entre las personas, los grupos, las organizaciones y las
comunidades acoge y acepta la igualdad. La resiliencia acepta que la
realidad puede ser alterada a través del humor, de la creatividad;
siendo el arte la mejor posibilidad para experimentar y crear de acuerdo
a las posibilidades e intereses de cada uno. La resiliencia y el
análisis del proceso resiliente permite visualizar sobre qué intervenir,
cómo y cuando, creándose así la posibilidad de la prevención y la
promoción de una mejor calidad de vida para todos los seres humanos. La
prevención basada en indicadores de alerta temprana podría -contando con
instrumentos adecuados, confiable y válidos- ahorrar, disminuir o
inhibir el dolor emocional, el desgaste que éste significa para la
familia y la persona en particular. Así como el gasto en eficacia y
eficiencia para los gobiernos y las sociedades en su conjunto. La
creación de la Convención de los Derechos de los Niños y Niñas responde a
percibir y otorgar la suficiente importancia a las necesidades de que
cada ser humano tenga las mismas garantías de contar con iguales
oportunidades sin importar su raza, edad, procedencia o género (Ex
presidenta Michel Bachelet, Consejo Asesor, 2006).Que a cada ser humano
se le brinde igual trato, eliminando la discriminación y la
postergación. Respetando por igual lo que ofrecen los ambientes y que
éstos lo hagan en el momento oportuno en que el cerebro abre sus
ventanas ampliamente para aceptarlo, hacerlo suyo, cerrándose luego
nuevamente dificultándose entonces, alcanzar la equidad.