Escribiendo un artículo titulado
“Podemos, claro
que podemos” para el diario digital Infosureste, he creado (sin
darme cuenta) una nueva palabra: pagüita, cosas del déficit de
atención propio de los hiperactivos.
Tardé un buen rato en darme cuenta del
gazapo,
estaba tranquilamente paseando cuando me percaté de ello.
Últimamente escribo tanto la palabra Agüimes, municipio donde vivo,
que se me escapó la dichosa diéresis. Al principio me cabreé
conmigo mismo por el error. Pasado un rato un rato me planteé la
posibilidad de que fuese una broma macabra de mi inconsciente, al
fundir en una palabra nueva: (paga + Agüimes = pagüita)
Estaba escribiendo sobre los planes de
empleo, su fracaso a la hora de crear puestos de trabajo productivos
y la posibilidad de recurrir al autoempleo para salir de la situación
de paro que estamos padeciendo cuando cometí el error, cosas de la
serendepia,
quizás.
Después de tranquilizarme, de superar
la frustración, me planteé la posibilidad de escribir sobre ello en
mis blogs, tengo uno sobre educación y otro sobre empleo. Podría
hacer una reflexión sobre cómo afrontar los errores, por muy
perfeccionistas que seamos no somos perfectos, y cometer errores
forma parte del proceso de aprendizaje. Los cometemos, reflexionamos
y aprendemos de ellos.
Lo puedo aprovechar para demostrar a
los chavales, que hay que afrontarlos sin que nos afecte a nuestra
autoestima. El proceso de frustración es una fase que tenemos que
superar para salir de nuestra zona cómoda y aprender cosas nuevas o
comenzar nuevos proyectos. Para ello, la ayuda de la familia es
primordial. Tener unos padres comprensivos, conocedores de lo que
significa ser TDAH, que estén a tu lado apoyando, reforzando, pero
al mismo tiempo dejando la suficiente libertad para que vayas
asumiendo responsabilidades, para que seas autosuficiente,
es fundamental.
La pasada semana se celebraron unas
jornadas sobre TDAH en el teatro Víctor Jara de Vecindario. Esta
semana se celebran otras en Telde. Les dejo el programa, por si se
animan a conocer un poco mejor el TDAH, transtorno de déficit de
atención con o sin hiperactividad. Primera razón médica de fracaso
escolar.
De paso les recomiendo un libro muy
bueno, contiene relatos de errores cometidos por empresarios y
emprendedores contados en primera persona: “El
error positivo”
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