Os dejo un nuevo post que publica Beatriz Serrano. Saludos.
PARA LOS PADRES
Aceptar que su hijo tiene TDAH no es un proceso fácil. De hecho, requiere haber pasado por una serie de sentimientos negativos que suelen surgir ante este diagnóstico (desconcierto, miedo, enfado, etc.). Una vez superada esta etapa, usted estará dispuesto a conocer en profundidad el problema del niño, estará más abierto a la opinión de especialistas y de otros padres, y tendrá una actitud más confiada y positiva. En este punto comienza una etapa de búsqueda y formación cuyo resultado le ayudará a sentirse mejor y a estrechar la relación con su hijo.
Para comenzar, debe tener en cuenta que lo más importante es prestar atención, escuchar al niño. Así podrá establecer con él una comunicación abierta, lo cual es el primer paso para una relación directa y adulta. De esta forma, se sentirá más preparado para discutir y enfrentarse a los pormenores del TDAH
A continuación, usted y su pareja deberán atender a aspectos de su propio comportamiento e intentar mejorar aquellos que puedan resultar nocivos para la relación familiar.
Busque una evaluación y un tratamiento profesionales
Cuando consulte por primera vez a un profesional, haga preguntas relacionadas con el diagnóstico y el tratamiento del TDAH qué métodos utilizará para evaluar al niño, qué tipo de tratamientos existen, cuales considera más apropiados para su hijo... Recuerde que el tratamiento más efectivo se basa en un programa multimodal, que incluye un programa educativo apropiado, modificación de conducta, educación para el padre, el niño y el maestro y un tratamiento farmacológico. Una evaluación completa de las fortalezas y debilidades de su hijo le ayudará a usted y a los miembros de su equipo de tratamiento - el pediatra, un psicólogo o psiquiatra y los docentes - a desarrollar un plan de tratamiento apropiado y eficaz. Busque un programa de formación para padres
Ser padre de un niño con TDAH puede ser frustrante y agotador; usted puede descubrir que las técnicas que funcionan bien con otros niños, no tienen efecto en su hijo. Ante esta situación, no debe descartarse la búsqueda de un profesional experto en la formación para padres. Éste no sólo podrá escucharle y aconsejarle sin prejuicios, sino que le proporcionará estrategias para cambiar las conductas y para mejorar la relación con su hijo. Estas técnicas tienen como objetivo: Generar expectativas y límites claros y consistentes Establecer un sistema de disciplina efectivo Crear un plan de modificación de conducta Ayudar a su hijo en las relaciones sociales Identificar las fortalezas de su niño, para transmitirle un sentido de orgullo y de autoestima positiva Separar un "tiempo especial" diario para su niño Mejore la comunicación con su pareja, su familia y sus seres queridos
De esta manera los roles de cada miembro de la familia podrán delimitarse mejor. Por otra parte, ambos cónyuges deben estar implicados a la hora de ayudar a su hijo con los ejercicios especiales o las tareas escolares. Es importante que diseñen juntos un programa de actividades y tengan un contacto directo con el niño a la hora de ponerlo en práctica. En el caso de que en la familia haya más niños, también deberían hablar con ellos. Es fundamental entender que cuanto mayor sea la comunicación entre los miembros de la familia, mayor será su fuerza colectiva. También es importante hablar del problema con los amigos de confianza o parientes; con todos aquellos que puedan ayudarle a llevar la carga emocional. Busque el apoyo de otros padres
En España existen varias asociaciones de padres de niños con TDAH. Estas instituciones realizan actividades para informar, formar y ayudar a todos los interesados en este trastorno. El contacto con sus miembros le proporcionará otros puntos de vista sobre el TDAH y le ayudará a sentirse menos solo ante el problema de su hijo. Para saber cuál es la asociación más próxima, haga click aquí. Si es necesario, busque apoyo psicológico
Para algunos padres, tener un niño con TDAH supone momentos de gran angustia. A veces, los amigos o confidentes no son una fuente de desahogo suficiente; ante esta situación, no debe descartarse la búsqueda de un profesional que pueda escucharle y aconsejarle sin prejuicios. Disfrute del presente
El miedo al futuro puede inmovilizar a los padres de niños con TDAH. Es frecuente que muchos de ellos se pregunten qué ocurrirá con el niño cuando crezca, si podrá progresar profesionalmente, si podrá formar una familia... Inquietarse sobre el futuro solo hará que usted agote una energía que podría emplear para vivir mejor el presente. Deje de preocuparse por lo que puede ocurrir e intente mirar las cosas buenas que suceden cada día. Aprenda la terminología y pregunte todo lo que no entiende
No dude en preguntar qué significa cada cosa y todo aquello que no entienda; no se sienta intimidado ante la presencia de profesionales médicos o docentes. Recuerde de que la única forma de comprender lo que le pasa a su hijo es conocer en profundidad su situación. Busque información
Esta debe estar actualizada, ser práctica y realista. Podrá obtenerla a través de la Federación, de otros padres y de profesionales de la psicología, pedagogía y medicina. Procure obtener copias escritas de toda la documentación, organícela y guárdela en un archivador. Descubrirá que necesitará acudir a ella a menudo, por ello es importante tener los datos disponibles de la forma más ordenada posible. No evite mostrar sus emociones
Muchos padres creen que expresar sus emociones es un signo de debilidad. Esto es un error; revelar los sentimientos no disminuye su autoridad como padre. Al contrario, esto puede ayudar a que su hijo vea que su padre también tiene fortalezas y debilidades, y lo ayudará a identificarse más con usted. Aprenda a manejar el enfado y la amargura
Estos son sentimientos naturales en padres cuyos niños tienen un problema en su desarrollo. El TDAH les obliga a revisar las expectativas que tenían puestas sobre ellos y a menudo les genera sentimientos de amargura y frustración. En estos casos, es fundamental reconocer los sensaciones negativas y aprender a alejarse de ellas. Esto no es fácil, generalmente se requiere la ayuda de un terapeuta y es un proceso largo. Sin embargo, el resultado será una mayor capacidad para comprender y tolerar los defectos propios y ajenos. Mantenga una actitud positiva
Concéntrese en los aspectos positivos de su hijo; esto disminuye los negativos y le hará más fácil enfrentarse a este trastorno. En este punto, es fundamental estar atento a sus logros y estimularle con cariño a que mejore su comportamiento; esto contribuirá a que el niño desarrolle su autoconfianza y su autoestima. Intente reconocer el lado bueno de las cosas, ríase, y ayude al niño a descubrir el humor y a reírse de sí mismo. Acepte la vida tal como es
Esto implica aceptar que existen aspectos de la vida que no se pueden cambiar; al contrario, resulta mucho más positivo poder contemplar todo lo que hace por su hijo y seguir haciéndolo de la mejor manera posible. Por lo tanto, debe tratar de no culparse de los problemas que sufre su niño. Además, usted no puede controlar ni la herencia genética ni el entorno socio-escolar completo. Una actitud positiva es, por tanto, ver qué es lo que sí puede cambiar y enfocarse en hacerlo. Recuerde que el tiempo está de su lado.
Debe tener en cuenta la posibilidad de que con el tiempo, el problema de su hijo puede mejorar. Por lo tanto, tenga paciencia y mire al futuro con optimismo. Cuídese
Un niño con TDAH puede generar mucha tensión y cansancio en sus padres, pero este trastorno no debe ser el centro de sus vidas. Por ello es importante que reserve un tiempo para usted: descanse e intente relajarse, coma lo mejor que pueda y busque apoyo emocional en los demás. Evite la compasión
Compadecerse de uno mismo o de su hijo puede incapacitar a ambos a actuar de forma adecuada. Evite este sentimiento y céntrese en demostrar todo el afecto que siente por su hijo. No esté demasiado pendiente de los demás
Seguramente habrá gente que reaccionará de manera inadecuada hacia usted o hacia su hijo. Muchos de estos comportamientos obedecen a un desconocimiento del trastorno, ya que la mayoría de la gente no sabe cómo comportarse con un niño que no es igual a los demás. Por lo tanto, decida cómo se enfrentará a los comentarios negativos y a las preguntas, pero no malgaste energía en aquellas personas que no están dispuestas a entender lo que le ocurre a su hijo. Intente mantener las rutinas diarias y un comportamiento estable
Un niño con TDAH tiene una gran tendencia a la dispersión, y puede provocar en sus padres una gran sensación de fastidio e impaciencia. Una rutina estable ayudará a todos a organizarse y a tranquilizarse. A la hora de tratar con niños, suele ser más importante lo que se hace que lo que se dice. Por ello es fundamental permanecer tan calmado y sosegado como sea posible; no olvide que una conducta inestable puede confundir al niño sobre lo que se espera de él. Recuerde que él es su hijo
El desarrollo de su hijo puede ser diferente al de otros niños, pero esto no significa que él sea menos valioso y necesite menos amor que ellos. Dígale que lo quiere y apoya incondicionalmente, aunque a veces no lo sienta. Esos serán los días en los que será más importante que usted reconozca las dificultades que su hijo enfrenta diariamente y le exprese su amor. El niño es más importante que su trastorno; quiéralo y goce de él. Demuéstrele cariño a través de caricias, besos o cosquillas; hágale saber que juntos sobrepasarán los momentos difíciles. Recuerde que usted no está solo
A través de esta página, otros padres, expertos y profesionales ponemos nuestras experiencias en común porque creemos firmemente que hay una esperanza. Hoy se conoce mucho mejor el TDAH y existen programas, información, fuentes y ayudas a las que no debe tener reparo en recurrir. http://www.feaadah.org/PADRES_ actitud.html
Somos personas, además de padres, tenemos derecho a tomar nuestras decisiones libremente y a equivocarnos, pero sobre todo tenemos derecho a no ser juzgados.
No sé cómo se sienten otros padres, solo se cómo me siento yo.
Lo curioso es que cada día, cada semana, cada periodo es diferente; y no sabría decir cuál es el mejor. Lo mejor es sin duda estar con él, su sonrisa, cualquier éxito por mínimo que sea, sus ocurrencias, ver como cada día los pantalones pasan a ser piratas y luego bermudas….
Pero el peso que llevamos es grande y duro de soportar. Tanto por lo que nos toca lidiar cada día con nuestros hijos, por todo el trabajo adicional que supone ayudarles en su día a día con sus dificultades específicas, como por la lucha constante contra terceros que parece que disfrutaran poniendo inconvenientes en tu camino y los que simplemente no te comprenden y te aíslan, te dan de lado e incluso te echan encima más y más porquería.
Si lo piensas con esto ya es más que suficiente, pero la cosa no queda ahí. Cada día todos, hasta nosotros mismos, nos juzgan; muchas veces porque realmente ocurre, otras porque nos sentimos juzgados ante las palabras de los demás.
Supongo que la gente piensa poco antes de hablar, tanto los corrientes como aquellos profesionales y burócratas con los que tratamos.
Da igual por qué o por qué no, la cuestión es que parece que estás ahí en el punto de mira, sin derecho al error y al descanso. Pero esto no es así.
Muchos juzgan, el profesor, el psicólogo o el pedagogo, el pediatra o el psiquiatra, la abuela, el tío, el vecino y tú misma.
Y te vas con ese juicio y con la sentencia, sintiéndote aún peor que cuando erraste, porque ya te diste cuenta que metiste la pata en el mismo momento. Sintiendo que todo lo haces mal, aunque solo has fallado en una cosa. Y si es ese día, esa semana, en que las cosas están desbordadas, te sientes tan mal que pareciera que llevarás sobre tu alma o sobre tu consciencia una gran losa de piedra muy, muy pesada.
Pues sí, tenemos derecho a equivocarnos, tenemos derecho a perder la paciencia aunque solo sea una vez, incluso a levantar ocasionalmente la voz. Porque somos personas además de padres y como el resto de personas tenemos derecho a equivocarnos. Acaso no aprendemos de esos errores, creo que los padres y madres somos la especie que más y mejor aprende de sus errores, en general. Cuando tienes un hijo especial, como los que tenemos todos nosotros, o como otros muchos tan especiales que hay por el mundo, cuando eres padre de estos niños, aprendes aún más. Y como la carga es tan grande, también tenemos tanto o más derecho a equivocarnos.
Que nadie nos diga que no. Que nadie nos diga que no somos buenos padres por el simple hecho de cometer algún error. Cada día que lo cometemos lo subsanamos y cargamos nuestra consciencia por demasiado tiempo con la culpa.
Aceptar nuestros errores y enmendarlos, nos hace humanos, nos hace grandes personas y aún mejores padres.
Así que ¿Qué queja pueden tener otros o podemos tener nosotros?
Dejemos de lado las críticas ajenas y los juicios de otros, carguemos lo menos posible con los propios. Perdonémonos a nosotros mismos y sigamos adelante con una tarea difícil pero bien hecha al fin y al cabo, puesto que ponemos voluntad, interés, trabajo, estudio, esfuerzo y toda, absolutamente toda nuestra alma y todo nuestro amor.
¿Acaso no es cierto?
Ánimo a todos los padres que ayer pasaron por un mal momento, que lo están pasando hoy o que lo pasarán mañana.
PARA LOS PADRES
Aceptar que su hijo tiene TDAH no es un proceso fácil. De hecho, requiere haber pasado por una serie de sentimientos negativos que suelen surgir ante este diagnóstico (desconcierto, miedo, enfado, etc.). Una vez superada esta etapa, usted estará dispuesto a conocer en profundidad el problema del niño, estará más abierto a la opinión de especialistas y de otros padres, y tendrá una actitud más confiada y positiva. En este punto comienza una etapa de búsqueda y formación cuyo resultado le ayudará a sentirse mejor y a estrechar la relación con su hijo.
Para comenzar, debe tener en cuenta que lo más importante es prestar atención, escuchar al niño. Así podrá establecer con él una comunicación abierta, lo cual es el primer paso para una relación directa y adulta. De esta forma, se sentirá más preparado para discutir y enfrentarse a los pormenores del TDAH
A continuación, usted y su pareja deberán atender a aspectos de su propio comportamiento e intentar mejorar aquellos que puedan resultar nocivos para la relación familiar.
Busque una evaluación y un tratamiento profesionales
Cuando consulte por primera vez a un profesional, haga preguntas relacionadas con el diagnóstico y el tratamiento del TDAH qué métodos utilizará para evaluar al niño, qué tipo de tratamientos existen, cuales considera más apropiados para su hijo... Recuerde que el tratamiento más efectivo se basa en un programa multimodal, que incluye un programa educativo apropiado, modificación de conducta, educación para el padre, el niño y el maestro y un tratamiento farmacológico. Una evaluación completa de las fortalezas y debilidades de su hijo le ayudará a usted y a los miembros de su equipo de tratamiento - el pediatra, un psicólogo o psiquiatra y los docentes - a desarrollar un plan de tratamiento apropiado y eficaz. Busque un programa de formación para padres
Ser padre de un niño con TDAH puede ser frustrante y agotador; usted puede descubrir que las técnicas que funcionan bien con otros niños, no tienen efecto en su hijo. Ante esta situación, no debe descartarse la búsqueda de un profesional experto en la formación para padres. Éste no sólo podrá escucharle y aconsejarle sin prejuicios, sino que le proporcionará estrategias para cambiar las conductas y para mejorar la relación con su hijo. Estas técnicas tienen como objetivo: Generar expectativas y límites claros y consistentes Establecer un sistema de disciplina efectivo Crear un plan de modificación de conducta Ayudar a su hijo en las relaciones sociales Identificar las fortalezas de su niño, para transmitirle un sentido de orgullo y de autoestima positiva Separar un "tiempo especial" diario para su niño Mejore la comunicación con su pareja, su familia y sus seres queridos
De esta manera los roles de cada miembro de la familia podrán delimitarse mejor. Por otra parte, ambos cónyuges deben estar implicados a la hora de ayudar a su hijo con los ejercicios especiales o las tareas escolares. Es importante que diseñen juntos un programa de actividades y tengan un contacto directo con el niño a la hora de ponerlo en práctica. En el caso de que en la familia haya más niños, también deberían hablar con ellos. Es fundamental entender que cuanto mayor sea la comunicación entre los miembros de la familia, mayor será su fuerza colectiva. También es importante hablar del problema con los amigos de confianza o parientes; con todos aquellos que puedan ayudarle a llevar la carga emocional. Busque el apoyo de otros padres
En España existen varias asociaciones de padres de niños con TDAH. Estas instituciones realizan actividades para informar, formar y ayudar a todos los interesados en este trastorno. El contacto con sus miembros le proporcionará otros puntos de vista sobre el TDAH y le ayudará a sentirse menos solo ante el problema de su hijo. Para saber cuál es la asociación más próxima, haga click aquí. Si es necesario, busque apoyo psicológico
Para algunos padres, tener un niño con TDAH supone momentos de gran angustia. A veces, los amigos o confidentes no son una fuente de desahogo suficiente; ante esta situación, no debe descartarse la búsqueda de un profesional que pueda escucharle y aconsejarle sin prejuicios. Disfrute del presente
El miedo al futuro puede inmovilizar a los padres de niños con TDAH. Es frecuente que muchos de ellos se pregunten qué ocurrirá con el niño cuando crezca, si podrá progresar profesionalmente, si podrá formar una familia... Inquietarse sobre el futuro solo hará que usted agote una energía que podría emplear para vivir mejor el presente. Deje de preocuparse por lo que puede ocurrir e intente mirar las cosas buenas que suceden cada día. Aprenda la terminología y pregunte todo lo que no entiende
No dude en preguntar qué significa cada cosa y todo aquello que no entienda; no se sienta intimidado ante la presencia de profesionales médicos o docentes. Recuerde de que la única forma de comprender lo que le pasa a su hijo es conocer en profundidad su situación. Busque información
Esta debe estar actualizada, ser práctica y realista. Podrá obtenerla a través de la Federación, de otros padres y de profesionales de la psicología, pedagogía y medicina. Procure obtener copias escritas de toda la documentación, organícela y guárdela en un archivador. Descubrirá que necesitará acudir a ella a menudo, por ello es importante tener los datos disponibles de la forma más ordenada posible. No evite mostrar sus emociones
Muchos padres creen que expresar sus emociones es un signo de debilidad. Esto es un error; revelar los sentimientos no disminuye su autoridad como padre. Al contrario, esto puede ayudar a que su hijo vea que su padre también tiene fortalezas y debilidades, y lo ayudará a identificarse más con usted. Aprenda a manejar el enfado y la amargura
Estos son sentimientos naturales en padres cuyos niños tienen un problema en su desarrollo. El TDAH les obliga a revisar las expectativas que tenían puestas sobre ellos y a menudo les genera sentimientos de amargura y frustración. En estos casos, es fundamental reconocer los sensaciones negativas y aprender a alejarse de ellas. Esto no es fácil, generalmente se requiere la ayuda de un terapeuta y es un proceso largo. Sin embargo, el resultado será una mayor capacidad para comprender y tolerar los defectos propios y ajenos. Mantenga una actitud positiva
Concéntrese en los aspectos positivos de su hijo; esto disminuye los negativos y le hará más fácil enfrentarse a este trastorno. En este punto, es fundamental estar atento a sus logros y estimularle con cariño a que mejore su comportamiento; esto contribuirá a que el niño desarrolle su autoconfianza y su autoestima. Intente reconocer el lado bueno de las cosas, ríase, y ayude al niño a descubrir el humor y a reírse de sí mismo. Acepte la vida tal como es
Esto implica aceptar que existen aspectos de la vida que no se pueden cambiar; al contrario, resulta mucho más positivo poder contemplar todo lo que hace por su hijo y seguir haciéndolo de la mejor manera posible. Por lo tanto, debe tratar de no culparse de los problemas que sufre su niño. Además, usted no puede controlar ni la herencia genética ni el entorno socio-escolar completo. Una actitud positiva es, por tanto, ver qué es lo que sí puede cambiar y enfocarse en hacerlo. Recuerde que el tiempo está de su lado.
Debe tener en cuenta la posibilidad de que con el tiempo, el problema de su hijo puede mejorar. Por lo tanto, tenga paciencia y mire al futuro con optimismo. Cuídese
Un niño con TDAH puede generar mucha tensión y cansancio en sus padres, pero este trastorno no debe ser el centro de sus vidas. Por ello es importante que reserve un tiempo para usted: descanse e intente relajarse, coma lo mejor que pueda y busque apoyo emocional en los demás. Evite la compasión
Compadecerse de uno mismo o de su hijo puede incapacitar a ambos a actuar de forma adecuada. Evite este sentimiento y céntrese en demostrar todo el afecto que siente por su hijo. No esté demasiado pendiente de los demás
Seguramente habrá gente que reaccionará de manera inadecuada hacia usted o hacia su hijo. Muchos de estos comportamientos obedecen a un desconocimiento del trastorno, ya que la mayoría de la gente no sabe cómo comportarse con un niño que no es igual a los demás. Por lo tanto, decida cómo se enfrentará a los comentarios negativos y a las preguntas, pero no malgaste energía en aquellas personas que no están dispuestas a entender lo que le ocurre a su hijo. Intente mantener las rutinas diarias y un comportamiento estable
Un niño con TDAH tiene una gran tendencia a la dispersión, y puede provocar en sus padres una gran sensación de fastidio e impaciencia. Una rutina estable ayudará a todos a organizarse y a tranquilizarse. A la hora de tratar con niños, suele ser más importante lo que se hace que lo que se dice. Por ello es fundamental permanecer tan calmado y sosegado como sea posible; no olvide que una conducta inestable puede confundir al niño sobre lo que se espera de él. Recuerde que él es su hijo
El desarrollo de su hijo puede ser diferente al de otros niños, pero esto no significa que él sea menos valioso y necesite menos amor que ellos. Dígale que lo quiere y apoya incondicionalmente, aunque a veces no lo sienta. Esos serán los días en los que será más importante que usted reconozca las dificultades que su hijo enfrenta diariamente y le exprese su amor. El niño es más importante que su trastorno; quiéralo y goce de él. Demuéstrele cariño a través de caricias, besos o cosquillas; hágale saber que juntos sobrepasarán los momentos difíciles. Recuerde que usted no está solo
A través de esta página, otros padres, expertos y profesionales ponemos nuestras experiencias en común porque creemos firmemente que hay una esperanza. Hoy se conoce mucho mejor el TDAH y existen programas, información, fuentes y ayudas a las que no debe tener reparo en recurrir. http://www.feaadah.org/PADRES_
Somos personas, además de padres, tenemos derecho a tomar nuestras decisiones libremente y a equivocarnos, pero sobre todo tenemos derecho a no ser juzgados.
No sé cómo se sienten otros padres, solo se cómo me siento yo.
Lo curioso es que cada día, cada semana, cada periodo es diferente; y no sabría decir cuál es el mejor. Lo mejor es sin duda estar con él, su sonrisa, cualquier éxito por mínimo que sea, sus ocurrencias, ver como cada día los pantalones pasan a ser piratas y luego bermudas….
Pero el peso que llevamos es grande y duro de soportar. Tanto por lo que nos toca lidiar cada día con nuestros hijos, por todo el trabajo adicional que supone ayudarles en su día a día con sus dificultades específicas, como por la lucha constante contra terceros que parece que disfrutaran poniendo inconvenientes en tu camino y los que simplemente no te comprenden y te aíslan, te dan de lado e incluso te echan encima más y más porquería.
Si lo piensas con esto ya es más que suficiente, pero la cosa no queda ahí. Cada día todos, hasta nosotros mismos, nos juzgan; muchas veces porque realmente ocurre, otras porque nos sentimos juzgados ante las palabras de los demás.
Supongo que la gente piensa poco antes de hablar, tanto los corrientes como aquellos profesionales y burócratas con los que tratamos.
Da igual por qué o por qué no, la cuestión es que parece que estás ahí en el punto de mira, sin derecho al error y al descanso. Pero esto no es así.
Muchos juzgan, el profesor, el psicólogo o el pedagogo, el pediatra o el psiquiatra, la abuela, el tío, el vecino y tú misma.
Y te vas con ese juicio y con la sentencia, sintiéndote aún peor que cuando erraste, porque ya te diste cuenta que metiste la pata en el mismo momento. Sintiendo que todo lo haces mal, aunque solo has fallado en una cosa. Y si es ese día, esa semana, en que las cosas están desbordadas, te sientes tan mal que pareciera que llevarás sobre tu alma o sobre tu consciencia una gran losa de piedra muy, muy pesada.
Pues sí, tenemos derecho a equivocarnos, tenemos derecho a perder la paciencia aunque solo sea una vez, incluso a levantar ocasionalmente la voz. Porque somos personas además de padres y como el resto de personas tenemos derecho a equivocarnos. Acaso no aprendemos de esos errores, creo que los padres y madres somos la especie que más y mejor aprende de sus errores, en general. Cuando tienes un hijo especial, como los que tenemos todos nosotros, o como otros muchos tan especiales que hay por el mundo, cuando eres padre de estos niños, aprendes aún más. Y como la carga es tan grande, también tenemos tanto o más derecho a equivocarnos.
Que nadie nos diga que no. Que nadie nos diga que no somos buenos padres por el simple hecho de cometer algún error. Cada día que lo cometemos lo subsanamos y cargamos nuestra consciencia por demasiado tiempo con la culpa.
Aceptar nuestros errores y enmendarlos, nos hace humanos, nos hace grandes personas y aún mejores padres.
Así que ¿Qué queja pueden tener otros o podemos tener nosotros?
Dejemos de lado las críticas ajenas y los juicios de otros, carguemos lo menos posible con los propios. Perdonémonos a nosotros mismos y sigamos adelante con una tarea difícil pero bien hecha al fin y al cabo, puesto que ponemos voluntad, interés, trabajo, estudio, esfuerzo y toda, absolutamente toda nuestra alma y todo nuestro amor.
¿Acaso no es cierto?
Ánimo a todos los padres que ayer pasaron por un mal momento, que lo están pasando hoy o que lo pasarán mañana.
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