COMPARTO CON VOSOTROS EL TESTIMONIO QUE ME HA LLEGADO HOY DE UN ADULTO.
NO TIENE DESPERDICIO.
Hace unos cinco años, para el día del libro mi mujer me preguntó si tenía alguna preferencia y le pedí algún libro con el que fuese capaz de aprender a concentrarme, a estudiar, a tener la capacidad de retener la información el tiempo suficiente para poder entenderla; a veces, tengo que leer la misma frase cuatro y cinco veces porque mi querido cerebro no está donde yo quiero y por mas que lea no se que estoy leyendo; así pues me regaló " Desarrolla tu Cerebro" de Joe Dispenza, el libro es magnífico, si no lo has leído te lo recomiendo; empieza con unos argumentos a lo Deepack Chopra, osea, plan relajación mental y mucha metafísica, así que las primeras páginas ya me parecieron un completo fracaso, pero, a medida que leía resulta que el dichoso libro se convierte en las instrucciones del cerebro, con lo cual para mi que la desazón mas grande de mi vida es mi propia cabeza empecé a entusiasmarme. Claro, a medida que pasaban los capítulos ya tenía decidido volver a leerlo en cuanto lo acabara, porque leía y leía y nada de lo que decía el libro me acaba de explicar como hacerlo para conseguir retener la información, así que con la esperanza de encontrar la solución en próximos capítulos me fui comiendo el libro. No acabé de leerlo; casi al final, cuando ya solo me quedaban unas cien páginas el autor hablaba del algo llamado TDA-h y que las personas que tuvieran ese trastorno, nada de lo dicho hasta el momento le serviría, seguí en mis trece y pensé que que cuando llegara de viaje, (entonces era camionero internacional y estaba de vuelta de Alemania) buscaría en internet que diablos era eso del TDA.
A poco de empezar la búsqueda ya me iba quedando claro y al fin encontré una página donde lo explicaba perfectamente, entonces me eché a llorar...
Lloraba de emoción, lloraba de la misma forma que llora un abuelo que hace treinta años que no ve a su hijo, acababa de leer mi propio libro de instrucciones, por fin encontré el porque de todo, por fin mis males tenían nombre; la bestia que no dejaba de atormentarme tenía los días contados porque ya sabía quien era y de donde salía. Bueno, fue una reacción típica de tda, enseguida me embriagué de felicidad y quise contagiar a todo los míos de mi felicidad por tan impagable hallazgo. Al principio les costó horrores entenderme y creer lo que decía poniendo en duda el origen de las informaciones etc etc, y pasó el tiempo poco a poco, hasta que por fin, mi mujer empezó a interesarse por el TDA y acabó por darme la razón.
Era un paso mas, pero ya hacía tiempo que sabía que no iba a ser tan fácil como creí en un principio. Cuando fui al médico de cabecera para comentarle el tema, la tía se echo a reír y me dijo que el TDA era una enfermedad de niños.
Publicado en TDAH ESPAÑA POR ANNA LÓPEZ CAMPOY
NO TIENE DESPERDICIO.
Hace unos cinco años, para el día del libro mi mujer me preguntó si tenía alguna preferencia y le pedí algún libro con el que fuese capaz de aprender a concentrarme, a estudiar, a tener la capacidad de retener la información el tiempo suficiente para poder entenderla; a veces, tengo que leer la misma frase cuatro y cinco veces porque mi querido cerebro no está donde yo quiero y por mas que lea no se que estoy leyendo; así pues me regaló " Desarrolla tu Cerebro" de Joe Dispenza, el libro es magnífico, si no lo has leído te lo recomiendo; empieza con unos argumentos a lo Deepack Chopra, osea, plan relajación mental y mucha metafísica, así que las primeras páginas ya me parecieron un completo fracaso, pero, a medida que leía resulta que el dichoso libro se convierte en las instrucciones del cerebro, con lo cual para mi que la desazón mas grande de mi vida es mi propia cabeza empecé a entusiasmarme. Claro, a medida que pasaban los capítulos ya tenía decidido volver a leerlo en cuanto lo acabara, porque leía y leía y nada de lo que decía el libro me acaba de explicar como hacerlo para conseguir retener la información, así que con la esperanza de encontrar la solución en próximos capítulos me fui comiendo el libro. No acabé de leerlo; casi al final, cuando ya solo me quedaban unas cien páginas el autor hablaba del algo llamado TDA-h y que las personas que tuvieran ese trastorno, nada de lo dicho hasta el momento le serviría, seguí en mis trece y pensé que que cuando llegara de viaje, (entonces era camionero internacional y estaba de vuelta de Alemania) buscaría en internet que diablos era eso del TDA.
A poco de empezar la búsqueda ya me iba quedando claro y al fin encontré una página donde lo explicaba perfectamente, entonces me eché a llorar...
Lloraba de emoción, lloraba de la misma forma que llora un abuelo que hace treinta años que no ve a su hijo, acababa de leer mi propio libro de instrucciones, por fin encontré el porque de todo, por fin mis males tenían nombre; la bestia que no dejaba de atormentarme tenía los días contados porque ya sabía quien era y de donde salía. Bueno, fue una reacción típica de tda, enseguida me embriagué de felicidad y quise contagiar a todo los míos de mi felicidad por tan impagable hallazgo. Al principio les costó horrores entenderme y creer lo que decía poniendo en duda el origen de las informaciones etc etc, y pasó el tiempo poco a poco, hasta que por fin, mi mujer empezó a interesarse por el TDA y acabó por darme la razón.
Era un paso mas, pero ya hacía tiempo que sabía que no iba a ser tan fácil como creí en un principio. Cuando fui al médico de cabecera para comentarle el tema, la tía se echo a reír y me dijo que el TDA era una enfermedad de niños.
Publicado en TDAH ESPAÑA POR ANNA LÓPEZ CAMPOY
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